udctv.es

El porno amateur, un auténtico filón de jóvenes estrellas

Hace unos días, un amigo mío con una hija en edad de merecer, como se suele decir, me contaba que estaba bastante preocupado porque la chica pasaba mucho tiempo encerrada en su cuarto, sin permitir que nadie entrara. Yo no sé mucho de estas cosas porque no tengo hijos, pero siempre he escuchado que las jóvenes de esa edad se vuelven muy reservadas y celosas de su intimidad. ¿Qué iba a esperar con los 20 años que luce la muchacha?

El problema, decía mi amigo, es que dentro de la habitación tenía un ordenador portátil de última generación, y por supuesto con una webcam de esas que hasta grababan vídeos en hd. Y claro, tal y como él veía por internet esos canales de webcam porno, y que veía a chicas de la edad de su hija luciéndose y exhibiéndose en ellos, temía que ella también se estuviera dedicando a eso, porque tal actividad estaba de muy de boga entre la juventud.

De esta conversación, saqué dos conclusiones: la primera, que por la herida sangra  el toro, porque si algo hemos hecho este amigo y yo durante buena parte de nuestros años mozos es precisamente engancharnos a estos chats y canales de webcam porno, y claro, la cosa cambia cuando a la que te puedes encontrar es a tu propia hija; y la segunda, que debía ser cierto que esto de las webcams xxx caseras gustaba realmente mucho a la juventud, y eso abre todo un mundo de posibilidades.

Las webcams, eróticas o porno, con chat incluído o no, se pusieron muy de moda a partir de los  primeros años del siglo, y desde luego a nadie se le escapa que las chicas que salían por ellas eran actrices, o como mínimo, modelos porno; se veía claramente que eran tías con mucha carrera ante una cámara, por su soltura y su saber estar, y que eran profesionales del tema por lo fácil y rápido que ponían a uno bien empalmado. Pero en los últimos años, la tendencia ha ido cambiando poco a poco.

Ahora son muchas las chicas que se embarcan en esta aventura, no sólo porque es muy fácil hacerlo, sino porque además reporta grandes  beneficios. Lo único necesario es un ordenador con webcam y conexión a internet, y tener mucho, mucho descaro; esto último es algo que no les falta a las chicas de ahora en general, y gracias al porno online han aprendido lo bastante como para imitar a aquellas primeras profesionales, pero dándole todo el frescor  y la naturalidad que ellas no le daban. Parece que ahora esto es muy apreciado por el público, y en consecuencia, el premio es aún mayor.

Es cierto que participar en estos canales porno reporta muy buenos beneficios, y en los últimos tiempos con la crisis económica encima, ha sido una salida laboral muy buena para muchas chicas que querían sacarse un dinerillo extra ante la imposibilidad de encontrar trabajo. Pero no nos engañemos, no es sólo la esperanza de ganar dinero lo que puede hacer que las jóvenes se lancen a este mundillo: hay que tener muy claro lo que se quiere, y en este caso, claramente es poner cachondo a todo el personal a través del porno amateur, que tanto gusta actualmente.

Sí, está claro que estas chicas han encontrado la forma de sacar partido a lo guarras que son, por eso para ellas el que el porno casero haya entrado en las webcam xxx ha sido toda una alegría. Ahora, lo único que haría falta es que alguna emisora fuera valiente y diera al público televidente algo que de verdad quiere, como por ejemplo poder acceder a uno de estos canales de webcam, si no gratuitamente, al menos por una cómoda cuota, y poder disfrutar de ello en la pantalla de tu televisor, justo enfrente del sofá.

De los TV realities a las películas porno

Supervivientes, La Isla, Gran Hermano... todos conocemos esta clase de programas, los que en el mundillo de la televisión son nombrados como "realities", o lo que es lo mismo,  espectáculos en vivo. Un grupo de personas en un espacio restringido, que no se conocen de nada y que tienen que vivir con sus manias, sus miedos y sus diferentes formas de ser durante un tiempo determinado, mientras las cámaras los rodean permanentemente día y noche. Más que un programa, parece una condena sádica, ¿no os parece?

Se supone que lo  llaman realities porque, con la constante atención de las cámaras sobre los concursantes, se supone que estos tienen actitudes verdaderas y que son sinceros en sus actuaciones; vamos, que se comportan tal y como son realmente. Y eso es gracioso, porque edición tras edición hemos acabado viendo que todos y cada uno de ellos en uno o otro momento acaban interpretando un papel para ganarse el favor de los jueces o del público. Al fin, todos acaban actuando, como estrellas de cine.

No todo el mundo es capaz de realizar esa simulación, ni de vivir permanentemente expuesto a las cámaras. Si hay algo que se asemeja a ello, es precisamente el cine para adultos, donde se graban las escenas más candentes entre hombres, mujeres, o ambos a la vez, pero a la vista de todo un equipo de profesionales; los actores de los vídeos porno que tan alegremente buscamos en internet lo saben bien, y repito, no todo el mundo es apto para esto.

Cuando se realizan los castings para los programas de televisión, está presente todo un equipo de psicólogos, que deben evaluar si los seleccionados serán capaz de soportar la presión no sólo de vivir un tiempo en condiciones tan extremas, sino también la de salir de allí con cierta fama, y soportar todo el show televisivo que se despierta una vez se está otra vez en el mundo real. Para ello se necesita desparpajo a manos llenas, y mucha seguridad en sí mismo, aparte de una mente fuerte; unas cualidades importantes para no perder el norte ante tanto show. Y aunque son cualidades más bien propias de mujeres maduras, lo normal es que acudan las chicas más jóvenes.

Y es por estas cualidades que muchos cazadores de talento se fijan en estos ex concursantes una vez salen de estos programas, pues justamente son la gente adecuada para atreverse a grabar vídeos porno. Hay muchos que se lanzan a hacerse fotos caseras porno, y que piensan que el paso al cine erótico o porno es fácil. Y es que aunque muchos son los que se atreven a presentarse a esos castings xxx, a veces en ese mismo lugar descubren que no sirven para estos menesteres; sin embargo, los que de alguna manera han participado en un show televisivo, suelen llegar y triunfar desde el primer momento.

Son muchos los casos recientes en los que ha pasado esto que cuento. Yo mismo he podido ver vídeos porno en los que he podido reconocer a algunos de estos famosos concursantes, que llegan a un programa siendo totalmente desconocidos, pero que después no dejan de aparecer en televisión hasta casi hacerse parte de nuestras vidas. Y si no se dedican al cine porno directamente, se ocupan de otras actividades relacionadas, como salir en revistas eróticas, convertirse en modelos xxx o simplemente difundir fotos caseras en aptitudes o posturas muy íntimas y provocativas. Desde luego, las jovencitas no tienen ningún pudor en sacar partido a esa fama que les ha venido de repente, y que mucho tiene que ver con lo que han mostrado de ellos durante el concurso, ya que parece que cuanto más se comportan de manera descarada y agresiva, mayor es su popularidad después.

Que participar en un reality es una manera perfecta de acceder al mundo porno no tiene discusión, ya digo que incluso los propios profesionales del medio están convencidos de ello. Ahora, sería interesante saber si, después de estos concursos, hay otra vida que no sea la del escándalo o esta misma del ocio para adultos. Son tantos los que han aprovechado esta vía y pasan el día expuestos, que casi nos parece que están abocados a vivir así para los restos; pero casi más que para esta forma de vida, para lo que sirve tener una mente bien amueblada y psicológicamente sana es para poder dejar todo esto atrás, viéndolo como una fase pasajera, y volver a la rutina de una existencia normal, como la de todos los mortales.

Programas, mujeres, y programas para mujeres

Tradicionalmente, cuando la parrilla televisiva estaba compuesta por las cadenas públicas y algunas privadas, cinco o seis, el contenido de éstas era bastante generalizado; uno tenía una franja de mañana, otra al mediodía con el telediario y algunos programas infantiles, y el de la noche, con otro telediario y generalmente cine de más o menos actualidad. A todo esto, lo acompañaba un buen número de anuncios publicitarios, que no sé si recordáis dieron lugar a bastantes quejas de los consumidores, algunas de las cuales llegaron a buen puerto, y otras no.

Hoy en día se han creado los canales temáticos, que parece que ponen a cada uno en su sitio, y un sitio para cada uno. Series, documentales, deportes, programación infantil... cada canal tiene su propio contenido, al que se puede acceder durante todo el día, y que por lo general repite lo mismo varias veces a la jornada varias jornadas seguidas. Desde luego, mucho más fácil para organizarse.

Pero de todas formas, aún nos quedan las cadenas generalistas, vistas por un montón de gente todavía, en su mayoría gente mayor. Y es ahí, justamente donde saltan las críticas, sobre todo de los hombres, que cuentan que la gran mayoría de las horas, los programas son para mujeres, de mujeres o dirigidas al género femenino. ¿Pueden tener razón?

Es curioso que las mujeres, por contra, se quejen de la gran cantidad de fútbol (ojo, que no se refieren a ningún otro deporte) que retransmiten en abierto; pero esta afirmación cada vez se va quedando más sin argumentos, pues la gran mayoría ahora es de pago,  y no hay que tirar de las cadenas generalistas para verlo. Sin embargo, es interesante examinar la crítica de los hombres, que puede ser que no vaya tan desencaminada como parece.

Los programas de cotilleos, tradicionalmente atribuidos al público femenino (ya veremos si esto es machismo, porque no creáis que son pocos los hombres que permanecen horas y horas enganchados a ellos, para luego decir que nunca los ven), copan todas las tarde de casi todas las cadenas, por no hablar que algunos incluso las copan los fines de semana, y hasta en horario nocturno. Parece ser que al público español le interesa mucho quién folla, con quién lo hace o con quién deja de hacerlo todo el mundo del famoseo; ya se sabe que estamos en un país donde el marujeo tiene millones de seguidores.

Creo que a veces olvidamos que la televisión es un negocio, y que si trata de complacer al público es, mayormente para ganar dinero;  se supone que las cadenas públicas no deberían  tener esa política, pero vamos, éstas pertenecen al Estado, y éste también está bastante interesado en recaudar algún que otro ingreso, para que vamos a engañarnos. Así, la cosa es analizar si de verdad es el público femenino el que levanta una televisión, aunque echando la vista atrás, sí que parece que sea así.

Hace unos años, hacían furor a la hora de la sobremesa la emisión de telenovelas sudamericanas, que por supuesto, iban dirigidas a las mujeres; muchos eran sus detractores, pero vamos, si los comparamos con algunos de los programas actuales, casi eran obras de arte. El caso es que estas telenovelas tiraban del romanticismo de las féminas y, por qué no decirlo, de la calentura que despertaban los llamados "galanes" en todas ellas, que podían ver cinco días a las semanas durante muchas semanas seguidas. Entonces estas emisiones se llenaban de anuncios de publicidad que realmente sí que producían ingresos, y a mi entender creo que ahí empezó todo el meollo del asunto.

Las mujeres son leales a los programas, suelen ver la televisión siempre a una hora en concreto, aunque claro, en estos tiempos eso ya es mucho generalizar; pero al parecer, es una estrategia que sigue funcionando. Toda la telebasura se emite en el tramo de tarde, dirigida la público femenino, y la verdad, yo ya no sé si es que las mujeres de nuestro país ponen la tele por tenerla puesta, o si en realidad están a punto de ser llamadas retrasadas mentales, si es que de verdad ven esos esperpentos con interés. Prefiero pensar que la primera opción es la correcta, porque conozco a muchas mujeres inteligentes  que dudo gusten de la oferta televisiva que la televisión generalista ofrece en este país.

Por cierto, que además de todo quizá debamos sentirnos agradecidos en cierto modo. Si los programas de nuestra televisión dejan a las mujeres a altura del suelo mentalmente hablando, creyendo que estos contenidos son de su gusto, imagínate lo que debe ser en Italia, donde la RAI ha tenido que pedir disculpas por realizar un programa de debates, donde de ensalzó las virtudes de las mujeres del Este como pareja, e incluso dieron una lista por la que éstas eran mejores esposas que las de aquí. ¡Toma contenido serio y moderno para un programa de debates!

Los que pedimos una televisión con contenido xxx

Estamos en la era de la telecomunicaciones, donde las opciones para ver programas de televisión son casi infinitas: tdt, cable, fibra, satélite... Hoy en día, el que no ve televisión es porque no quiere, pero habemos muchos otros que, aún queriendo, no conseguimos acceder al contenido que de verdad queremos. Y pensaréis: ¿qué puede faltar en la televisión actual, pública o privada, para que éste diga que no se considera satisfechos con sus contenidos? Bien, lo explicaré en breves momentos.

Aunque nuestra parrilla de programación es un compendio de noticieros, programas basura, concursos imposibles y cine más o menos actual (salvaría los documentales, aunque ciertamente no son los canales temáticos que más abunda), los que somos amantes del contenido xxx, el llamado ocio para adultos, nos vemos totalmente decepcionados en ese sentido, porque no hay manera de acceder a él de forma generalizada, digo, a la hora y en el lugar que nos apetezca. Y eso, como mínimo, es bastante injusto.

Recuerdo que en mi juventud, uno podía tener acceso al cine porno los fines de semana, a partir de la madrugada, en varios canales independientes, o cuando vino la moda de los "vídeos comunitarios", ¿os acordáis vosotros? Bueno, si sois gente joven quizá no sepáis lo que es eso, pero no era más que un canal que se contrataba para toda una comunidad, algo así como si toda tu vecindad pudiera ver un paquete determinado de esas ofertas actuales de televisión, pagando cada vecino su cuota. Como ya digo, para los que nos iniciamos en la pornografía en aquellos años, esto era lo ideal, aunque otros canales independientes, como ya he indicado, también emitían señal analógica y se ocupaban, aparte de las películas porno, de los juegos de azar, los programas de videncia y los consultorios sentimentales. No era una programación muy exclusiva que se dijera, pero funcionó bien durante muchos años.

 

Dicen que aquello pasó de moda por quedarse obsoleto, y que la TDT fue toda una revolución. Yo no estoy de acuerdo, porque eso será con respecto a la tecnología, no desde luego al contenido. De hecho, si aún quisiéramos acceder a algo así, tendríamos que echar mano de los mismos canales minoritarios que han comprado alguna licencia, y que emiten en las frecuencias vacías con un número mínimo de visionados. Normal, ya que a veces ni nombre tienen, y a nadie se le ocurriría añadirlos a la parrilla de nuestras modernas teles inteligentes que nos ofrecen contenido en HD y con calidad de sonido cada vez más difíciles de pronunciar.

De cualquier forma, vuelvo a repetir que, a pesar de todas las ofertas que hay para ver televisión y de sus múltiples formas, no hay manera de encontrar un contenido adulto decente. El poco que hay es, comprensiblemente, de pago, porque se entiende que la televisión es un negocio y todo el que entra en él es para ganar dinero. Pero, ¿por qué sí que ofrecen gratuitamente telediarios, telenovelas y programas del corazón? ¿Acaso preferir estos programas al porno te hace más educado, más culto o más inteligente? No sé, a mí me parece que sólo más enterado de la actualidad, aunque no creo que nadie me niegue que la pornografía también tiene mucho que enseñar.

 

Como todo, el contenido porno puede ser bien, o mal usado, eso ya depende de cada uno. Pero si por todos es aceptado que, más pronto o más tarde, la gente va a acceder a él de mala manera, entrando en internet y recibiéndolo a saco, sin filtro alguno, ¿por qué desde la televisión no se puede hacer nada al respecto? Lo mismo que hay un horario infantil en ciertos días y horas, podría haberlo para disfrutar de una selección xxx sólo para adultos. Sería cuestión de que hiciéramos un uso responsable de él, que siempre es lo que se procura desde la televisión, o al menos en la pública. ¿Y la privada, ganaría menos con este planteamiento? Pues no lo creo, si tiene audiencia para ver un grupo de pirados viviendo en la misma casa, o un programa donde las mascotas van a encontrar pareja, pues mira, quizá la duplicarían con un contenido porno en condiciones.

Muchos son los que se quejan del uso de internet, que suele ser indiscriminado y que además incita a la piratería, o eso suelen decir. Pero a veces es la mejor forma, por no decir la única, en la que se puede encontrar lo que en realidad nos interesa. Y que el mundo xxx le interesa a la gran parte del planeta, eso es algo que nadie puede negar.